EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)
FB: RicardoBulmez
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Si quieres tener un gran corazón, no pidas nada para ti ni para los tuyos, pide por todos. No pidas sólo por tu hijo, pide más bien por todos los hijos del mundo. No pidas sólo por tu madre, pide por todas las madres del mundo. La palabra “todos” es sagrada. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Viernes 12/02/2021. Viernes de la V Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B, en la Iglesia Católica. Hay palabras bellas y profundas que en un tiempo resbalan en nuestras vidas, pero en otras ocasiones cuando las oímos penetran hasta lo más profundo. Como el pretendiente que por más piropos que le diga a la enamorada, ésta se muestra renuente e indiferente. Y el día menos pensado se da cuenta de que él está en su corazón… cuando menos lo esperaba el novio dijo una palabra nueva, o la misma de siempre, pero esta vez caló muy dentro de ella. Así es Dios, actúa con nosotros como un eterno enamorado. Pero nuestro corazón permanece cerrado e impenetrable. Desde niños hemos oído que Dios nos ama, es nuestro padre y nos rodea con su intensa ternura, pero no nos damos cuenta.
(Marcos 7, 31-37). “En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. El lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (que quiere decir “¡Abrete!”). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. No te cuides tanto de la moda, más bien ten mucha cautela con la costumbre. La moda te lleva de paseo por el camino florido de la vida. Pero transita… como todo paisaje. Hoy está en boga, entre otras manías, el llevar los pantalones rotos y ajados, es símbolo de juventud, alegría y libertad. Aunque no tenga nada que ver con eso. En cambio, la costumbre queda y te esclaviza, mata al odio y al amor, quita la alegría y no pone otro sentir… ¡una roca!
Hace cincuenta o sesenta años, ¿a quiénes se llamaban mujeres bonitas o buenas mozas?… ¡A las gordas!, porque estaban de moda. ¡¿Una mujer con papada?!… “¡Ujú!”… ¡Y con doble papada!… “¡Doble ujú!”.
-¿Le viste la papada? -dirían los galanes y seductores de aquella época.
-¡Sí!… ¡Está “güenota”! -contestarían otros.
Vestigios de las gordas como bellas están representados en algunos sitios de Caracas como el monumento a los Próceres, en la plaza de las Tres Gracias, que debería llamarse las Tres Gordas; y en algunas películas y pinturas de la época. Una sobrina que es extremadamente gorda, parece una de las “Tres Gracias”. Un día me preguntó: “¡Tío, tío!… ¿Yo soy fea?”. “No sobrina -le contesté como para darle un poco de ánimo-. Tú no eres fea… lo que pasa es que naciste cincuenta años tarde”.
La moda no es un valor, es un capricho. La verdadera belleza no está en el cuerpo ni en la cara ni en el modo de vestirse, ni en la manera de hablar. Una bella persona es aquella que tiene un cuerpo; dos brazos y dos piernas. También las hay con un solo brazo y con una pierna; y también sin las dos piernas o sin los dos brazos. Pero tienen un cuerpo con algo más importante dentro de sí.
En una ocasión dicté una charla a maestros de educación especial. Entre los asistentes estaba uno grupo de sordomudos. Comencé a dirigir la experiencia. Le decía al grupo que se imaginaran a sus mamás y les pidieran perdón. Todos tenían los ojos cerrados, menos los sordomudos. Yo me acerqué a ellos e intenté vocalizar lo más que pude, para que leyeran los movimientos de mis labios, por ejemplo: “I-ma-gí-na-te a tu ma-má”. Los muchachos se emocionaron como todos los oyentes. Y empecé a hablar para ellos, vocalicé despacio toda la charla. Cuando había un chiste también reían. Esto me estiró el corazón. Al despedirnos se acercaron y nos decían, en señal de gratitud: “¡Ju, ju, ju!”. Para hablar y para escuchar hay que estirar el corazón. Es cuestión de amor.
En el evangelio de hoy aprendí… El secreto del libro “El Principito”, que no puede ser más profundo es que sólo con el corazón se puede ver bien: “Lo esencial es invisible para los ojos”… y –acotaría- para los oídos también. Lo que hace más importante a una flor, es el tiempo que inviertes en ella. ¡Jesús quiere que la gente abra el oído y suelte la lengua! El sordo y mudo verdadero es el que no ama.
Pensamiento del día… La fealdad y la belleza son modas. Es un uso pasajero que regula, según el gusto del momento, el modo de vestirse, de vivir, etc. Alguien que no eres tú, creó la moda. Otro la hace y tú la aplicas y, lo peor de todo, crees en ella a cualquier precio, como si fuera verdad y permanente.
Tarea para la casa… Siente la presencia de algún ser querido y escucha con tu corazón lo que dice y lo que expresa. “Lo esencial no es audible para los oídos”. También los sentimientos y los recuerdos se escuchan y se ven con el corazón. Hoy escucha y háblale a alguien que amas sin usar los oídos ni la lengua. Y escucha el amor que te tiene y exprésale el que tú le profesas.
@RicardoBulmez
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