•El “Pipo” amaneció ahorcado… y nadie quiere explicar nada
•El director del penal, Óscar García Garduza; el jefe de vigilancia, Víctor Manuel Gómez Villegas, alias “Goxila”; y “Piter”, cabo general del patio, quedan bajo sospecha directa. También salpican funcionarios de Prevención Social como “Arturo, el Pinto”, operador cercano de Williams Cabrera Pascacio, señalados por internos como puente activo entre autoridades y el grupo criminal “La Barredora”, que manda dentro del reclusorio.
Por Isaac Mendiola SFAS / Villahermosa, Tabasco, 29 de abril de 2026. —
Aquí no hay confusión: hay silencio, encubrimiento y un muerto colgado que grita lo que las autoridades quieren callar.
Luis Felipe, “El Pipo”, interno del módulo tres por homicidio, apareció ahorcado dentro de su celda. La versión oficial intenta vender un suicidio. Pero dentro del penal, donde la verdad no se maquilla, la historia es otra: lo quebraron… y lo colgaron.
De acuerdo con testimonios internos, “El Pipo” fue sacado por órdenes del jefe de vigilancia, el temido “Goxila”, y enviado a “la perrera”, zona de castigo conocida por prácticas de tortura que operan con total impunidad. ¿El pretexto? Venta de cristal. ¿La realidad? Ese negocio no se mueve sin permiso de quienes controlan el penal desde adentro… y desde las oficinas.
Tras días de castigo, vino la maniobra: vaciaron su celda, lo aislaron, lo regresaron al módulo y, horas después, apareció colgado. Una escena demasiado conveniente. Demasiado limpia. Demasiado perfecta para ser verdad.
La versión que corre entre internos apunta sin rodeos: “Piter”, cabo general del patio, habría ejecutado la orden. El “Pipo” pertenecía a “La Barredora”, pero se salió de la línea. En ese sistema criminal tolerado —o protegido— por autoridades, desobedecer es firmar tu sentencia.
Aquí es donde el caso deja de ser un hecho aislado y se convierte en una acusación directa: dentro del CERESO de Villahermosa no se mueve nada sin que lo sepan —o lo autoricen— García Garduza y “Goxila”. Y si no lo sabían, entonces son incompetentes; si lo sabían, son cómplices.
Las señas apuntan también hacia Prevención Social, donde “Arturo, el Pinto”, cercano a Williams Cabrera Pascacio, es señalado como enlace entre custodios y el brazo armado que responde a Daniel o Yeison Hernández Montejo. Una estructura criminal que no solo opera dentro del penal… lo gobierna.
Esto no es un suicidio. Es el retrato de un sistema penitenciario podrido hasta el fondo, donde la autoridad no solo falla: negocia, permite y encubre.
Hoy hay un muerto colgado. Mañana habrá otro.
Porque en el penal de Villahermosa, la ley no manda… mandan los criminales con uniforme y los uniformados al servicio del crimen.


