SU EXCELENCIA AMLO (1)

TRANSPARENCIA POLÍTICA

Por Erwin Macario

SU EXCELENCIA AMLO (1)

Los periodistas y los políticos

se necesitan y se aborrecen.

Raúl Trejo Delarbre 060215/

Julio Scherer. Los años de Excélsior

 

Donald Trump relajó el protocolo de la cena oficial: “Ya no hay prensa, estamos entre amigos”, dijo al entrar al Salón Este de la Casa Blanca acompañado de Andrés Manuel López Obrador. La prensa del presidente de los Estados Unidos había cubierto los actos públicos de la primera visita oficial que el presidente de México realiza al extranjero, y se había retirado. El mexicano no llevó prensa, ni a ningún youtubero de los que le hacen la imagen en México.

No le hizo falta al presidente 17 que se reúne con un homólogo estadunidense: Marcelo Ebrard,   secretario de Relaciones Exteriores, cubrió bien y difundió mejor las actividades públicas de AMLO en esta visita, en la que se confirmó el tratado comercial de nuestro país con Estados Unidos y Canadá, cuyo jefe de Estado no asistió.

De lo que podría ser la nota frívola, el glamour de una visita presidencial, aunque no con el encanto y el estilo de un Duque de Otranto, como el que publicaba en el Excélsior de Julio Scherer, hoy recordado en nuestro epígrafe—, se encargó una de sus invitadas. Ya relajado el protocolo a doña Patricia Armendáriz, actriz y empresaria, se le hizo fácil tomar las fotos de la cena privada, posar para ellas y subirlas a las redes sociales. No es periodista y no estaba obligada a respetar el protocolo diplomático.

Más tarde explicaría. Patricia Armendáriz @PatyArmendariz: “Lo tengo que decir. La estuve haciendo de “reportera” de la cena en la Casa Blanca a partir del mismísimo momento en que noté la actitud de dos jefes de estado que pueden trabajar juntos por el bien de México a pesar de sus diferencias, y dos grupos de empresarios listos a trabajar conjuntamente. ¡Gran noche para México! Lamento mucho las mofas y las burlas que me recuerdan a mis bullyings de secundaria y que sabemos qué significan. O apostamos por México con optimismo o nos lleva la fregada”.

En realidad, el propio Trump había puesto el ejemplo. Si bien no cumplió aquello de que en visita de trabajo de jefes de Estado “No voy a tirar el dinero de esa manera, le daré una hamburguesa de McDonald’s y nos pondremos a trabajar” —como dijo cuando era candidato a la presidencia de los Estados Unidos, aprovechando una visita del presidente chino Xi Jinping al presidente Obama, en 2015— y sí mantuvo el tratamiento diplomático a dignatarios y funcionarios, al mandar poner en el menú “cena en honor de su excelencia Andrés Manuel López Obrador”, no hubo esta vez en la Casa Blanca, en esa cena oficial, el servicio ceremonial que hubiese sido el disfrute de los “fifís” que lo acompañaban, que en tiempos del maestro Julio Scherer, se les llamaba “popofs”.

Fifís, como los bautizó AMLO, o popofs como se les llamaba antes.

Entre los invitados, fifís o popofs, además del compadre de AMLO, Miguel Rincón Arredondo, CEO de Bio Pappel, y la reportera pro témpore, estuvieron en el Salón Este: Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas; Carlos Slim, presidente de Grupo Carso, dos de los empresarios mexicanos que con el presidente López Obrador estuvieron en la mesa de Trump junto con los norteamericanos Frederick Smith y Steven Schwarzman.

En otras nueve mesas fueron acomodados: Carlos Bremer Gutiérrez, director general de Value Grupo Financiero; Daniel Chávez Morán, fundador de Grupo Vidanta; Bernardo Gómez Martínez, vicepresidente de Grupo Televisa; Francisco González Sánchez, Grupo Multimedios; Carlos Hank González, Grupo Banorte; Marcos Shabot Zonana, presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México y  Olegario Vázquez Aldir, de Grupo Empresarial Ángeles

También estaban el canciller Marcelo Ebrard, la secretaria de Economía, Graciela Márquez, el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo y la embajadora en Washington, Martha Bárcena.

En realidad, no fue una cena de Estado. De esas en las que “los temas serios se dejan de lado a favor de la bonhomie (como dirían los franceses), de pasar un rato agradable”. Los discursos de los integrantes de la delegación mexicana —empresarios— prueban que fue una reunión de trabajo. Una cena austera, ”no una espectacular cena de Estado, con invitados vestidos de gala. Una visita de Estado, por definición, implica más pompa y ceremonia que una visita oficial”.

El menú, regresó a la imitación de Otranto, fue al estilo mediterráneo. Según Patricia Armendárez, de Shark Tank México: jitomates veraniegos, con ajo negro, queso comté y crocante de pan; filete de robalo con papas al azafrán, puré de chirivía, zanahorias y alioli de cítricos; así como galletas de mantequilla con azúcar mascabado, crema de limón y merengue tostado.

Otros dijeron: tomates de verano en emulsión de ajo negro; filete de lubina en alioli de cítricos; papas al azafrán; puré de zanahorias y chirivía; panes de azúcar moreno con crema de lima y merengue tostado.

Sobre la cena, Marcelo Ebrard según la revista Proceso, a las 10:28 de la noche, el canciller Marcelo Ebrard publicó en redes una imagen de los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump, para dar por terminada la cena ofrecida por el mandatario estadunidense a la delegación mexicana en la Casa Blanca.

(Concluye mañana miércoles, DM)